Nuestra vida
De nosotros depende lo que sea que es nuestra vida, lo que denominamos nuestra vida. Puedes venir de los mundos más lejanos, de las realidades más avanzadas, ... siempre te encontrarás con la dichosa "vida cotidiana", o sea: recibos, un límite en tus ingresos, denominado "sueldo"; algo que hay que pagar a una entidad denominada "estado", en concepto de una deuda milenaria, de la que todos somos culpables, disfrazada de aquello como "hay que participar en los gastos estructurales de la "cosa", del "sistema", y todos somos un país, o algo abstracto que nos da entidad y naturaleza como ente jurídico; un precio por todo, de manera que no puedes hacer nada sin pasar a través del sistema monetario de tu país, o de tu zona euro, o zona dólar, o lo que sea; unas costumbres o manera de ver, de mirar, de juzgar, de la zona, país o región en la que vives, de modo que si te sales de eso te miran "raro", te miran mal, y hay comentarios que se extienden a largas distancias sobre ti, sobre tu modo de ser diferente, único, original, y que, claramente, no sientan bien a los que siguen la vereda ensayada durante siglos como segura; un número que te identifica en el planeta sociocultural donde te mueves, y que sin él no puedes ejercitar ninguno de los derechos que se te asignan; y más y más identificativos de caráctec social, jurídico, psicológico, sociológico y cultural, que te limitan hasta el infinito, y que has de aprender a sortear mágicamente si quieres seguir siendo aquel ser originario que nació hace algún tiempo con la esperanza de hacer algo digno en este planeta.
Eso que llaman vida, es un constructo lógico-social-estructuralmente idóneo-jurídico controlador que nos lleva de una cuerda a donde quiera que vayamos.
Eso que llaman vida es el concepto de los borregos, pero ya sabemos que hay vida más allá de todos los conceptos humanos idiotas.
De esa vida, más allá de los diplomas, certificados, másteres varios e identificadores sociales, han hablado los místicos durante milenios, ... pero nadie les ha hecho caso. Yo tampoco durante un tiempo de mi vida. Ahora sí, ahora sé lo que es algo más auténtico, pero tengo que hacer como que no lo sé, tengo que vivir como si fuera alguien más borrego e idiotizado, si quiero sobrevivir entero como ente discreto, como ser socializado-controlado-clasificado-admitido.
Hablar de lo que está allí, aquí, más adentro, en todas partes, no es fácil. Y lo es. Pero pertenece al mundo de la metáfora, simbolismo eterno, filosofía trascendental, la nada entre las nadas.
Uno aprende a surfear las olas de más diverso tipo. Uno aprende a ser normal, a canalizar lo único a través de las estructuras socio-cognitivas que nos mantienen en nuestro lugar, y uno se siente, de vez en cuando, extraño y extraterrestre en la propia tierra.







1 comentarios:
No se puede explicar mejor este camuflaje al que hay que someterse a veces...
Publicar un comentario en la entrada