De nuevo en casa
Cuesta recuperar el ritmo cotidiano, esa rutina de la que queremos formar parte, cuando volvemos de unas vacaciones que nos han hecho olvidar todo lo que dejamos atrás. Y eso por la buena gente, por la muy buena gente con la que estuvimos: Conchi, Giovanna, Quino, Conchitina, Nerea del Mar, Fran, Azahara, Sebas, Paco y... Linda, por supuesto (la perrita), y en mi caso el encontrarme con mi amigo Oscar. Y además, los amigos de los amigos también eran nuestros amigos, je, je.
Dori comenzó, hoy, de nuevo, su trabajo, que le gusta, y mucho, pero no con muy buena gana. A mí me hubiese sentado muy mal comenzar hoy, todo sea dicho, menos mal que aún me quedan días hasta el martes, y esa será la semana de nuestras fiestas patronales (las de Nuestra Señora de la Encina), que disfrutaremos el fin de semana con los niños.

Ahora nos queda el difícil reto de recibir con la misma calidad a nuestros amigos cuando vengan a esta preciosa tierra, sin mar, que es El Bierzo, pero llena de verde, de valles frondosos, ríos y lagos, historia, castillos, monasterios y rincones únicos.







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