Desde el último post, lo que viví ayer ha sido lo más importante de mi vida, junto con otro suceso que ha marcado un cambio de ciclo interesante, pero que no viene a cuento ahora.Un Temazcal no te va a dejar indiferente. Tú verás lo que quieras ver en él, tiene muchos niveles de lectura, más superficiales y más profundos. Pero siempre dejará una huella en ti. Te va a llevar a un punto de máxima resistencia física y mental, que pedirá de ti un punto de mínima resistencia, es decir, abandonarte absolutamente a la experiencia, dejándote penetrar por ella, y que sea "lo que Dios quiera", que seguro que es lo mejor que necesites en ese momento. Una máxima presión para un máximo abandono.
Hablamos del nivel físico y mental, pero lo mejor del Temazcal es cómo te afecta, o puede afectar, a lo más profundo de ti mismo, ese aspecto espiritual y emocional que te mueve en cada cosa que haces en la vida. Y lo va a afectar, sin duda alguna.
Y entonces llegamos a la paradoja: no se puede contar cómo, en tu profundo sentir, te ha afectado un Temazcal. Porque no hay palabras, sino símbolos, para llegar a lo más profundo del ser humano. Símbolos, cuentos, historias, mitos, es la manera en que siempre hemos tratado de mantener la cadena sagrada del misterio a lo largo de los siglos.
La ceremonia del Temazcal crea las condiciones necesarias para que entres en el origen mismo de la vida, en el profundo misterio de tu ser, y el resto es cosa de cada uno. Cada persona obtiene un elixir sagrado del momento en que expones tu alma al fuego de la alquimia de las "abuelitas temazcaleras".








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